
El papa Francisco se reunió este viernes con el Patriarca Daniel y los obispos del Santo Sínodo de la Iglesia Ortodoxa de Rumania, donde aseguró que "necesitamos escuchar juntos al Señor" y destacó que el viaje que San Juan Pablo II realizó hace 20 años a este país "contribuyó no sólo al resurgir de las relaciones entre ortodoxos y católicos, sino también al diálogo entre católicos y ortodoxos en general".
El papa Francisco se reunió este viernes con el Patriarca Daniel y los obispos del Santo Sínodo de la Iglesia Ortodoxa en la sede del Patriarcado Ortodoxo de Bucarest, donde, al igual que hace 20 años lo hizo el papa Juan Pablo II, les dijo: “Vengo como peregrino deseoso de ver el Rostro del Señor en el rostro de los hermanos”.
En su discurso en el marco de la visita apostólica a Rumania, el Papa también expresó que los lazos de fe que les unen se remontan a los apóstoles y, en particular, “al vínculo que unía a Pedro con Andrés”.
“Ellos nos recuerdan que hay una fraternidad de la sangre que nos precede, y que, como una silenciosa corriente vivificante nunca ha dejado de irrigar y sostener nuestro caminar a lo largo de los siglos”, aseguró.
Al hablar de las persecuciones a los cristianos, el Papa subrayó que en Rumania, al igual que en tantos otros lugares actuales, han experimentado la Pascua de muerte y resurrección.
“Muchos hijos e hijas de este país, de diferentes Iglesias y comunidades cristianas, han sufrido el viernes de la persecución, han atravesado el sábado del silencio, han vivido el domingo del renacimiento”, aseveró.
Fuente: AICA