
En el marco a la beatificación de los mártires efectuada el pasado 27 de abril , se realizaron diferentes actividades, en las carpas situadas en Plaza 25 de Mayo..
Al respecto se desarrolló la conferencia “Conflicto, persecución y martirio. El martirio como consecuencia de opciones pastorales bien definidas” estuvo coordinada por el arzobispo Marcelo Colombo y los testimonios de Carlos Di Marco y Rafael Sifre, en la carpa “Wenceslao Pedernera” en plaza principal.
Rafael Sifre, misionero y amigo de monseñor Angelelli sostuvo “el reconocimiento al trabajo, a su vida y a su muerte de la forma que fue asesinado, hoy ya se confirma que fue un asesinato y que va a los altares por haber entregado su vida.”
Además dijo “es una de las cosas que pido, que no se vaya a vaciar de contenido, que los riojanos se comprometan a mantener la causa por la cual entregó su vida que fue para que el hombre dejara de ser explotado, que la mujer siguiera siendo usada, es lo que tenemos que seguir pregonando” recordó también “ monseñor me dijo antes de partir a Roma al exilio “yo no puedo traicionar al evangelio, yo voy a seguir hablando y voy a seguir denunciando “ agregó “ yo creo que esa es la misión de la iglesia y de los cristianos” enfatizó Sifre.
Rafael Sifre expresó con emoción el recuerdo vivo de su amigo Enrique Angelelli “todos los días y todas las noches rezo y lo tengo presente como dije, él me enseñó a conocer el evangelio no dejo nunca de pensar en él y recordarlo” manifestó.
“Fue un hombre de Dios”
Otro de los testimonios acerca de los mártires, ahora beatos, fue el de Paco D´Alteroch manifestó que “la importancia es reconocer que el don de la vida es lo más grande que puede haber”, a su vez dijo “lo que celebramos hoy, con los mártires es un llamado también para los otros a dar nuestra vida todos los días a través del servicio a los más humildes sin tener miedo a las contras que encontramos”
Al momento de nombrar a su compañero Wenceslao Pedernera dijo que “se habló mucho de Angelelli pero no quisiera que tape la extraordinaria figura de Wenceslao , he trabajado mucho con él, lo he admirado como padre de familia, era apasionado por su familia, por sus hijas, sentía en él, como en Angelelli, con una personalidad muy fuerte pero no aplastante, era un hombre que se sentía llamado a una misión difícil de ir creando un nuevo tipo de relación en el mundo rural , una relación de amigos , de dar dignidad a los más humildes y eso es peligroso cuando el mundo quiere dominar todo y por eso lo mataron”
“Era consciente de la misión que tenía y del peligro, tenia esperanza y el apoyo de su esposa Coca” culminó diciendo “fue un hombre de Dios”, finalizó D´Alteroch.