
El enviado del Papa Francisco, el cardenal italiano Giovanni Angelo Becciu, brindó la homilía ante los miles de fieles presentes en el Parque de la Ciudad durante la ceremonia de beatificación de los cuatro mártires. Destacó que los cuatros mártires fueron insultados y perseguidos por la dictadura militar.
Becciu comenzó diciendo que “hoy la Iglesia se complace en reconocer que Enrique Angelelli, obispo de La Rioja, Carlos de Dios Murias, franciscano conventual, Gabriel Longueville, sacerdote misionero y el catequista Wenceslao Pedernera, padre de familia, fueron insultados y perseguidos a causa de Jesús y de la justicia evangélica ellos han alcanzado una gran recompensa en el cielo”, al finalizar ese párrafo los peregrinos aplaudieron.
Becciu destacó durante la homilía la persecución que sufrieron Angelelli, Murias, Longueville y Pedernera, que terminó con el asesinato. “Fueron asesinados en 1976, durante el periodo de la dictadura militar, marcado por un clima político y social incandescente que también tenía claros rasgos de persecución religiosa, el régimen dictatorial vigente, desde hacia pocos meses en la Argentina, consideraba sospechosa, cualquier forma de defensa de la justicia social”.
“Los cuatro beatos desarrollaban una acción pastoral abierta a los nuevos desafíos pastorales atenta a la promoción de los extractos más débiles a la defensa de su divinidad y a la formación de las conciencias en el marco de la doctrina social de la Iglesia todo esto para intentar ofrecer soluciones a los múltiples problemas sociales”, continuó señalando.
Al momento de referirse de Angelelli, Becciu dijo que “se trataba de un hombre de formación en la fe, de un fuerte compromiso religioso y social, anclado en el evangelio en favor de los más pobres y necesitados en el marco del Concilio Vaticano Segundo, en el fuerte deseo de implementar las enseñanzas conciliares, podríamos definirlos como mártires de los decretos conciliares”.
“Fueron asesinados debido a su diligente actividad de promoción de la justicia cristiana”, remarcó el cardenal. Y seguidamente, describió La Rioja en 1976, cuando los cuatro mártires fueron asesinado entre el 18 de julio y el 4 de agosto. “De hecho en aquella época en compromiso a favor de la justicia social y de la promoción de la dignidad de la persona humana, seguían con todas las fuerzas de las autoridades civiles, oficialmente el poder político se oficiaba respetuoso incluso defensor de la religión cristiana, intentaba instrumentalizarla pretendiendo una actitud de servir por parte del credo y pasiva por parte de los fieles invitado por la fuerza a externalizar su fe”, describió Becciu.
Asimismo, precisó que “los nuevos beatos se esforzaron en trabajar en virtud de la fe que también incidiese en la vida de modo que el evangelio se convirtiese en fermento de la sociedad de una nueva humanidad fundada en la justicia , la solidaridad y la igualdad”.
Al momento de definir a monseñor, el Cardenal dijo que “el beato Enrique Angelelli fue un pastor valiente y celoso que enseguida que llegó a La Rioja empezó a trabajar con gran celo para socorrer a una población muy pobre y victima de injusticias la clave de su servicio episcopal reside en la acción social a favor de los mas necesitados y explotados”.
“Icono del buen pastor y enamorado de Cristo y el prójimo dispuesto a dar su vida nos queda siempre en la memoria sus palabras ‘Con un oído en la palabra de Dios y otra para escuchar al pueblo’, dijo Becciu