
El gobierno busca cambiar la Constitución para establecer que el matrimonio es la unión entre un hombre y una mujer. Eurodiputados denuncian que atenta contra la Convención de los Derechos del Niño..
Con la caída del régimen de Nicolae Ceaucescu, en diciembre de 1989, salió a la luz la existencia de miles de “huérfanos” o niños abandonados a cargo del Estado que vivían en hospicios en condiciones absolutamente inaceptables. En los años previos al acceso de Rumania a la Unión Europea el pulular de niños de la calle era todavía un espectáculo lamentable en Bucarest. Hoy, aunque el índice de mortalidad infantil se ha reducido en cinco puntos desde el 2007, sigue duplicando, con un 7%, la media europea. Y el Estado rumano es el que menos gasta en educación y salud de toda la Unión.
La campaña por el referéndum que se celebrará este fin de semana en Rumania insiste en “proteger a los niños”, pero no con más inversión sino defendiendo “el matrimonio entre un hombre y una mujer”. Para ello, el gobierno se está gastando 20 o 35 millones de euros, según distintas versiones. Se trata de una votación promovida desde el 2015 por un grupo de la sociedad civil llamado Coalición por la Familia que ha sido respaldada por la actual coalición de Gobierno, encabezada por el Partido Socialdemócrata (PSD), que para muchos representa todavía el antiguo partido comunista. Lo que los rumanos están llamados a votar es una redefinición del concepto de “familia” en la Constitución: donde dice que el matrimonio es “la unión libremente consentida entre dos esposos”, ahora se pretende que diga “entre un hombre y una mujer”.