
Dentro de las danzas que pertenecen al folklore vivo aquellas que se practican espontáneamente entre la población se puede mencionar el Gato, la Chacarera y la Zamba..
El Gato
Se baila en Perú, Chile, Uruguay y Paraguay, pero fue en Argentina donde se arraigó con mayor fuerza, logrando una extraordinaria difusión. Esta movida danza se practicó en todas las provincias de la Argentina desde 1820 en adelante y perdura hasta nuestros tiempos. Cabe destacar que en este baile se palmotea bastante, lo que deriva directamente del uso de las castañuelas en las danzas españolas.
La Zamba
A la Zamba se le dice madre de las danzas nativas. Con coreografía sencilla, marca su expresión con cariño por los bailes regionales. Es amorosa por excelencia y el pañuelo es su objeto predilecto. Simboliza, sin duda, el afecto sincero nacido entre los acordes de música suave y delicada.
El folklore es uno de los valores más importantes que tiene un pueblo y va moldeando sus costumbres y formas de expresión extendiéndose en el arte, la literatura, la música, la danza y el teatro. Canaliza la sensibilidad popular y nacionalista, con múltiples vertientes estéticas, políticas e ideológicas. Se convierte en un referente para las generaciones futuras que continuarán formando e influenciando la cultura popular.
La Chacarera
Es una danza alegre, ágil y galante. Se le dice baile suelto, ya que los danzantes son independientes el uno del otro. Ambos simulan coquetear: él se acerca a ella con evidente intención de conquistarla y luego la persigue. Finalmente, lo logra. Para algunos autores, la Chacarera se creó en honor a las hijas de los extranjeros; para otros, viene desde los tiempos de la colonia y lo único modificado fue su nombre. Su apelativo viene del vocablo Chacarero, referido a la persona que trabaja en una chacra o granja.