
Lara Sosa tiene 24 años y en conmemoración a la Semana de la Lactancia Materna, habló con El Independiente para contar su experiencia con la lactancia materna..
Lara tiene 24 años, vive en el barrio 9 de Julio en la ciudad Capital. Hace 8 meses tuvo a su primer hijo, Mateo. Ella vive con su pareja, quién se encarga del pequeño cuando realiza trabajos extras para ayudar en la economía familiar.
“Lo tuve a Mateo cuando tenía 23 años. Para mi fue toda una experiencia nueva, era mi primer bebé. Había leído mucho en el embarazo, pero creo que hasta que las cosas no le sucedan a uno, no saben lo que significa. Durante mi tiempo libre en el embarazo, me dediqué a leer sobre la lactancia materna. Leía mucho por Internet, también unas amigas me habían prestado unos libros, preguntaba a mi ginecólogo, quería estar preparada para ese momento especial” explicó.
“Cuando lo tengo a Mateo, las primeras horas me costó que me bajara la leche. Me desesperaba verlo llorar y que no se me prendiera al pecho. Con la ayuda de las enfermeras de la clínica donde estuve internada, y mi mamá pude lograr que se me prendiera. Fue difícil, doloroso, me dolían los pechos. Yo lloraba, el bebé a mi par, fue traumático para mi. Sabía que la etapa inicial de la lactancia era importante, no me la quería perder, no quería que el bebé llorara, a esto se le juntaba mis nueve horas de trabajo de parto” indicó la joven.
Destacó además en el relato “en un momento de llanto y al ver que el bebé tenía hambre y no me bajaba la leche, dije basta, me planté, conté hasta tres. Traté de tranquilizarme en medio de ese caos que había en la habitación y con la ayuda de mi mamá y las enfermeras, pude lograr que el bebé comenzara a succionar lentamente. Cuando Mateo se tranquilizó y comenzó a bajar la leche, me puse contenta, y volví a llorar” cuanta Lara la anécdota entre risas.
“Con el correr de las horas, ya podía darle el pecho de manera normal. Noté con el tiempo que los pezones estaban muy rojos, esto era por la succión que había hecho el bebé y porque al ser algo nuevo para el cuerpo, el mismo se manifiesta de esa manera”.
Confesó en la entrevista “mi experiencia al dar de mamar, fue dolorosa, un tanto traumática ahora que lo pienso, pero única. Hasta el día de hoy, Mateo con 8 meses sigue tomando leche materna. Es sano, está enorme y ya luce un par de dientes en su boca”.
Por último, Lara dijo “soy una mamá feliz que recomienda dar el pecho. No se den por vencidas si la leche no baja, hay que saber buscar ayuda a los profesionales para que el trabajo de succión del bebé en las primeras horas sea más fácil y menos doloroso para la mami”.