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Trasladaron los restos del mártir Pedernera

Con veneración y embargados entre la alegría y la tristeza, la Iglesia católica y el pueblo de Sañogasta, junto a familiares y amigos, concretaron ayer la reubicación de los restos de Wenceslao Pedernera desde el cementerio a una cripta en la capilla Sagrado Corazón de Jesús..



La ceremonia estuvo encabezada por el obispo Marcelo Colombo y con ello se cumplió uno de los pasos establecidos en el proceso de beatificación, tras la declaración como mártir de la Iglesia.

Las apacibles calles de un pueblo, abundante en silencio, árboles frutales, acequias y surcos abiertos en la tierra,  pueden ser al mismo tiempo tránsito para la pesadilla más pavorosa y el más noble de los sueños; tanto para la voluntad que arrasa, como para el tesón puesto en una esperanza: la siembra.

Wenceslao Pedernera llegó a La Rioja en 1973 y se enamoró de Sañogasta, de su gente, de su paisaje, de la posibilidad de modelar una cooperativa en ese “pueblo de barro” al pie de los cerros. No llegó solo, lo hizo acompañado por su esposa Martha Cornejo, “Coca”, y sus tres hijas María Rosa, Susana y Estela, la mayor de las cuales, María Rosa, tenía entonces sólo 13 años.

El 25 de julio de 1976, a poco del golpe de Estado que dio inicio la dictadura cívico militar, el sueño de ese “campesino nato”, del hombre que se enamoró del proyecto de Dios en la tierra y lo reconocía en el rostros de quienes lo rodeaban -sacerdotes, jornaleros, artesanos, de la mujer que conoció cuando tenía 25 años y lo acercó a la Iglesia, y de las tres niñas con las que fue siempre un “padre amoroso”- quedó trunco a causa de la barbarie. Un ‘grupo de tareas’ encapuchado asedió el pueblo en busca de unos curas franceses, llegó hasta a la puerta de su casa humilde, llamó a gritos y cuando Pedernera salió a atenderlos, lo acribillaron.

Pasaron 42 años del crimen y ayer esos trágicos momentos volvieron desde la memoria para instalarse en la vivienda ubicada en una esquina y rodeada de nogales. Coca los relató una vez más en detalle, como si de nuevo estuviera viendo las luces de los automóviles colarse por las ventanas y tuviera que correr a calmar a sus hijas.

Luego de ser exhumados del cementerio del pueblo el 19 de julio pasado, los restos del laico permanecieron en la casa donde habitó y donde lo mataron para ser trasladados este miércoles a una cripta en la capilla Sagrado Corazón de Jesús, un templo que él mismo ayudó a levantar. Se cumplió así con uno de los requerimientos del trámite de beatificación, luego de que fuera declarado mártir de la Iglesia por el papa Francisco.