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Tejidos: La oferta ideal para pasar este invierno

Un buen abrigo es esencial para soportar las bajas temperaturas que se mantienen en la Provincia. En la Feria de Artesanos se pueden encontrar numerosas opciones de tejidos, la mayor variedad está orientada a los más pequeños de la familia..



Uno de los stands de esta categoría es el que tiene Juana del Valle Brizuela y que ofrece una gran variedad de gorros, bufandas y escarpines. “Hago tejido artesanal con mis manos, no con máquina. Mi especialidad es darle detalles a las prendas, desde la combinación de colores hasta productos temáticos”, se presentó Brizuela.

Para adultos tiene gorros de distintos estilos como ser caídos, dormilones, tipo boina y largos. Pero su toque se nota principalmente en los adorables gorros para niños, con detalles delicados y con los temáticos que van desde animales, como cerditos y osos panda, hasta gorros de personajes animados, como Minions, el Hombre Araña y Mickey. “Se están usando mucho los gorros”, resaltó la artesana. Contó que cada año tiene en cuenta las novedades para su producción, como ser “un año fue el boom de los Minions y tejí todo en ese motivo. Pero, por ejemplo, los osos panda, son un clásico que siempre se llevan los compradores”.

A los escarpines les doy detalles con cintas, perlas y florcitas rococó bordadas, aclarando que “ya casi no se hacen a mano rococó”.

Brizuela participa de la Feria de Artesanos hace más de 10 años, de manera interrumpida, en sus tres ediciones de mayo, julio y octubre. “Al público les interesa mucho mi trabajo, les gusta y los vendo bien. Cada año mejor, porque voy mejorando y voy viendo qué es lo que más gusta”, comentó.

Si bien teje todo tipo de prendas, para su stand sólo realiza gorros, bufandas, escarpines, ropa de bebé, muñecos y llaveros, porque son lo que más salen y llevan menos tiempo de producción. “Me decidí por el crochet que es más artesanal y más rápido que el tejido a dos agujas”, señaló.

Toda una vida

Juana contó que teje desde los nueve años, recordando que su madre se sentaba a la siesta bajo la viña a tejer, escuchando las radionovelas. “Yo aprendí con ella, sentada a su lado y con dos palitos tejía ropita para mis muñecas”, contó.

De adolescente se alejó de la práctica, pero luego de cumplir 30 años regresó al tejido. “Porque veía en las vidrieras hermosas prendas tejidas, pero eran carísimas, fuera de mi alcance y dije por qué comprarlas si yo también las puedo hacer. Y comencé a tejer, a prueba y error, tejiendo y destejiendo y así logré perfeccionarme”, expresó Brizuela.

Al finalizar, dejó su mensaje para las generaciones más jóvenes: “aprendan a tejer, pidan que sus madres les enseñen o que las envíen a lugares donde puedan aprender, porque es una linda salida laboral o si no quieren dedicarse a esto, pueden hacerse sus propias prendas, que ayuda mucho económicamente al hogar y es una hermosa terapia, invertir el tiempo en algo productivo”.