
n escándalo político se desató en torno del presidente francés, Emmanuel Macron , tras la circulación de un video que muestra a una de sus personas de confianza, miembro de la seguridad del Palacio del Elíseo, mientras golpea en forma brutal a un manifestante el 1° de mayo, después de haber usurpado funciones policiales..
El video, que podría tener consecuencias imprevisibles, muestra a Alexandre Benalla junto a los efectivos de seguridad encargados de mantener el orden, equipado con un casco de las fuerzas antimotines CRS y con un brazalete rojo que lleva la inscripción "policía".
Este primer escándalo político de un gobierno que se proclama "ejemplar" bien podría echar por tierra todo eventual beneficio obtenido por Macron con el triunfo de Francia en el Mundial de fútbol.
Hasta ahora Benalla era hombre de extrema confianza del presidente: después de haber sido responsable de su seguridad durante la campaña, fue designado "responsable de misión" en el palacio presidencial cuando Macron asumió el poder. Como adjunto del jefe de gabinete del presidente, François-Xavier Lauch, tenía despacho y era el encargado de organizar la seguridad de los viajes presidenciales.
Benalla había solicitado autorización para acudir como "observador" a la manifestación del 1° de mayo. El Elíseo afirma que el permiso fue acordado, pero sin ninguna atribución para intervenir en la represión de los disturbios provocados por grupos ultras en la Plaza de la Contraescarpe, en el corazón del Barrio Latino de París.
Las imágenes de un civil propinando brutales golpes a un manifestante indefenso y portando un brazalete con la inscripción " police" causó indignación no solo en la clase política, sino también entre las fuerzas de seguridad.
Pese a la presión, Macron mantuvo ayer un hermetismo absoluto. Los servicios de la presidencia, por su parte, intentaron desactivar la bomba política explicando que inmediatamente después de participar en esa manifestación Benalla fue suspendido durante dos semanas y luego recuperó su trabajo, aunque fue trasladado a otro puesto, de carácter administrativo.
En la práctica, nunca cambió de funciones: el 1° de julio fue el responsable de la seguridad para la ceremonia de ingreso de los restos de Simone Veil al Panteón, mientras un video del lunes pasado lo muestra con un teléfono celular en la mano junto al autobús que condujo a la selección francesa al palacio presidencial, después de su paseo triunfal por los Campos Elíseos.
Numerosos parlamentarios pidieron una investigación para determinar "si en Francia existe una fuerza policial paralela al servicio del poder". Por su parte, las organizaciones sindicales de las fuerzas del orden hicieron una denuncia ante la Justicia por "apropiación ilegal" de la función policial. Todos manifiestan su perplejidad sobre el extraño y meteórico recorrido de Benalla en los círculos políticos.