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La jueza que es símbolo de la resistencia al autoritarismo en Polonia

La resistencia contra la deriva autoritaria del gobierno de Polonia la encabeza una mujer. La presidenta del Tribunal Supremo, Malgorzata Maria Gersdorf, se rebeló contra la controvertida reforma de la justicia, que jubiló anticipadamente a 37 jueces, y se niega a renunciar a su puesto de trabajo..



La nueva ley involucra a 37 jueces de los 73, obligados a renunciar a los 65 años, y es defendida por el ejecutivo y el jefe de estado, Andrzej Duda, como un modo de hacer que los tribunales sean más democráticos y los jueces más responsables ante los votantes, alejando el riesgo de corrupción.

Para la oposición y la Comisión Europea, sin embargo, el partido Ley y Justicia que está en el poder, está destruyendo el orden democrático y la autonomía de la justicia a través de una ley que impone un control político sobre los tribunales. Ayer hubo masivas manifestaciones desde Varsovia a Cracovia contra la reforma judicial.

Gersdorf, de 66 años, forzada a renunciar por su edad, desafió ayer al gobierno polaco presentándose en su puesto de trabajo. "He venido para defender la legalidad. Mi presencia aquí no es por política, estoy aquí para proteger el Estado de derecho", dijo a su llegada al alto tribunal de Varsovia, arropada por cientos de personas, incluidos políticos de la oposición, que la felicitaban por su entereza ante la polémica reforma.

"Es una purga en la Corte Suprema disfrazada de reforma de pensiones", sentenció Gersdorf, cuyo mandato de seis años debería expirar en 2020. "No tengo intenciones de renunciar", estimó la jueza respaldada por unos 60 colegas.

Licenciada en Derecho por la Universidad de Varsovia en 1975 y doctorada en 1981, Gersdorf se sumó en los años 80 a la lucha por las libertades de Lech Walesa, emblema de la lucha contra el comunismo, que luego se convertiría en presidente y obtendría el Premio Nobel de la Paz.