
Palpitando el mundial de fútbol la sala de cine de la Secretaría de Cultura pone en cartel dos filmes sobre la temática. Se trata del drama Mi mundial y de la comedia No llores por mí, Inglaterra. EL valor de las entradas es de 50 pesos y 25 pesos para estudiantes universitarios y jubilados..
Los días jueves, viernes, domingo y lunes a las 20 horas se exhibirá la coproducción uruguaya, argentina y brasilera “Mi mundial” bajo la dirección de Carlos Morelli. El largometraje narra sobre Tito, un niño de 13 años y superdotado en el fútbol que atrae a un ambicioso representante que le ofrece un contrato que lo sacará a él y a su familia de la pobreza.
Sus padres, temiendo dejar pasar la oportunidad, parten con él para vivir en la capital. Poco a poco Tito deja de ver el fútbol como un juego, y abandona los estudios para enfrentase a las responsabilidades del mundo adulto.
La historia desde el fútbol
En tanto que a las 22 horas, la propuesta llega de la mano del director Néstor Moltalbano y su divertidísima comedia “No llores por mí, Inglaterra”. Protagonizada por Gonzalo Heredia, Mike Amigorena y el multifacético Diego Capusotto la película se ambienta en 1806 cuando los ingleses invaden la ciudad de Buenos Aires, hasta entonces bajo el mando de la monarquía española. Instalados en este nuevo territorio, el general Beresford, para distraer a la población, les presenta un nuevo juego: el fútbol. La idea es tenerlos entretenidos hasta que lleguen los refuerzos desde Inglaterra. El general Beresford parece ser fuerte y seguro, aunque su estrategia estará guiada por su madre, una mujer de mucho carácter que digita su vida. A Manolete, una especie de empresario de espectáculos que está siempre a la pesca de algún negocio, le ha ido mal con su último emprendimiento y está en bancarrota. Piensa que el fútbol puede resultar un buen negocio y organiza un partido con los dos barrios históricamente enfrentados, Embocadura y La Rivera. Manolete despliega todo su ingenio para armar este espectáculo, con el aval de Beresford, pero el juego termina en una batalla campal. Sin embargo, Beresford necesita que los criollos sigan distraídos. Sabe que se está formando una resistencia armada y necesita a Manolete para su propósito. Entonces le ofrece a Manolete el gran partido del siglo: criollos versus ingleses en la Plaza de Toros. El gran evento se acerca, pero también el ejército comandado por Liniers por la reconquista de la ciudad.