
El oficialismo aspira a contar con una alta participación de electores y convoca a participar para defender la Revolución Bolivariana. Mientras tanto, la oposición más dura y violenta decidió no participar en los comicios..
Nicolás Maduro, recostado en la historia y los logros de la revolución más la férrea adhesión y militancia que cuenta entre los sectores más humildes de Venezuela, aspira hoy a continuar como presidente hasta 2025.
Ayer, a través de un video chat realizado en su cuenta de Facebook, Maduro insistió con su llamado a participar electoralmente y reiteró su decisión de “abrir un gran diálogo de reconstrucción nacional y de reconciliación. Debemos hacer un acuerdo que nos permita recuperar la actividad económica. Tiene que ser un gran diálogo de perdón colectivo”.
La convocatoria del actual presidente no es nueva. La propuso en estos últimos días de campaña pero, si se quiere, bien puede ser considerada como una continuidad de la Mesa de Diálogo que se realizó en República Dominicana hasta los primeros meses de este año pero que la oposición se retiró de manera abrupta a pesar de que se había acordado el llamado anticipado de las elecciones presidenciales. “Ruego porque desaprendan a odiar como se lo inculcaron”, insistió Maduro en el anochecer venezolano a través de las redes sociales. “Dejen de odiar, nadie saca nada bueno del odio. Somos todos venezolanos”, dijo acompañado de su esposa Cilia Flores. Durante el video, el presidente respondió algunos comentarios que iban apareciendo mientras el hablaba. Incluso contestó los de aquellos que no eran adherentes al gobierno chavista.
Todos los pronósticos muestran a Maduro triunfante. Claro, eso se demostrará una vez que se sumen los votos que, según trascendió, se conocerán a través del Consejo Nacional Electoral (CNE) alrededor de las nueve de la noche de la Argentina. Otras versiones sostienen que eso ocurrirá alrededor de la medianoche de Venezuela.
En la desvencijada vereda opositora está Falcón, un hombre que supo estar dentro del chavismo pero que después se distanció con grandes polémicas. Pero este ex gobernador del estado de Lara lleva el peso de la condición de traidor al chavismo y la sospecha generalizada de los sectores más opositores como el partido Primero Justicia o Soy Venezuela, entre otros, que lo sindica como un candidato puesto por el gobierno para poder tener legitimidad en estos comicios. Falcón intentó despegarse de ambas caracaterizaciones y hoy se sabrá cuánto éxito tuvo con esta tarea. La propuesta del ex militar gira casi de manera exclusiva en resolver la crisis económica a través de la dolarización lisa y llana. Un plan que para muchos parece más que nada a apostar por un apocalipsis que resolver un problema que tiene a mal traer al gobierno de Maduro.