La mitad de la gente mayor de 60 años considera que no se la valora
Así lo establece un estudio de la UCA realizado en todo el país; los mitos y prejuicios que se derriban tras la investigación..
Existen diversos mitos y prejuicios sobre los adultos mayores de 60 años. ¿Qué hacen en el día a día? ¿Se sienten realizados en la vida? ¿Cómo es el acceso y la calidad de la salud? En Argentina, existen 6 millones de personas con más de 60 años, y se espera que la cantidad aumente aún más durante los próximos 50 años. En este marco, el Observatorio de la Deuda social Argentina de la UCA realizó un informe sobre las capacidades y las necesidades de las personas mayores.
La mitad siente que no se la valora
La mitad de las personas mayores (5 de cada 10) sienten que no son valoradas en todas las dimensiones consideradas en el análisis: tener en cuenta su opinión, sus conocimientos, su experiencia laboral y su capacidad de brindar cuidados a los otros. Los mayores de 75 y las mujeres son los que más lo expresan.
Además, quienes sienten esto con mayor frecuencia son los de menor nivel de instrucción y menor posición socioeconómica.
Por otro lado, 2 de cada 10 personas mayores presenta déficit de valoración familiar en dos aspectos: su participación en procesos de toma de decisiones individuales y familiares, y en la atención familiar de su salud.
Todas estas situaciones de déficit indican una valoración familiar que no contribuye a conformar un marco favorable a la autonomía y la independencia de las personas mayores, y por lo tanto, a una mayor calidad de vida y bienestar en esta etapa de la vida.
Qué hacen en el hogar
A contramano de los prejuicios, 9 de cada 10 abuelos se hacen cargo de las tareas o cumplen algún rol en el hogar, aunque esto varía según el nivel socioeconómico.
Las personas mayores de los estratos socioeconómicos más altos exhiben una tendencia a no realizar ellos mismos las tareas domésticas, es decir, cuentan con otros familiares o personas de apoyo para su realización. En cambio, las personas más pobres lavan, planchan, hacen la limpieza, cocinan y cuidan a otros miembros del hogar, mientras que las más ricas realizan compras o arreglos en su casa.
Actividades recreativas
Se registran tres situaciones respecto de los vínculos de amistad: 1 de cada 3 carece de amigos íntimos; 1 de cada 3 tiene uno o dos amigos íntimos; y 1 de cada 3 tiene tres o más amigos íntimos.
La incidencia de los factores económicos es notable en la carencia de amigos íntimos: entre las personas mayores con menos oportunidades educativas, esta carencia se cuadruplica.
Tomando el grupo en su totalidad, 7 de cada 10 personas mayores no se reúnen habitualmente para desarrollar actividades recreativas o lúdicas.
Sólo 1 de cada 10 personas mayores participa en clubes sociales o deportivos y/o centros de jubilados, siendo una práctica poco difundida en el conjunto social. Son los adultos de más de 75 años, varones, con mejores oportunidades educativas y mejor posición social quienes más participan.
Predisposición por actividades solidarias
Sólo 2 de cada 10 personas mayores realizan actividades solidarias. Sin embargo, 4 de cada 10 expresó predisposición por ayudar de alguna manera.
Las actividades solidarias que mayor interés despiertan son las vinculadas con asesoramiento y transmisión de saberes y con tareas de acompañamiento a personas solas, seguidas por las tareas escolares fuera del ámbito familiar, la elaboración y reparación de artefactos, las tareas de costura y tejido para donar y la lectura para no videntes.
Malestar por la calidad de la salud
El 27,1% de las personas mayores considera que sus necesidades de atención en salud están poco o nada satisfechas. La mayor insatisfacción en cuanto a estas necesidades se halla entre quienes pertenecen al estrato muy bajo, quienes no tienen cobertura salvo el acceso a la salud pública y quienes han tenido escasas oportunidades educativas.
En lo que respecta a la demora en la obtención de un turno médico, se observa un déficit general que afecta a toda la población. Más de la mitad tiene que esperar más de un mes para la obtención de un turno, y luego, cuando asisten a la consulta, tienen que esperar más de una hora.
La satisfacción en la vida
A partir de la construcción de un índice de satisfacción de necesidades (económicas, de atención en salud, de vivienda, de alimentación, de afecto y cariño, y de recreación) es posible dar cuenta aproximadamente de la dimensión subjetiva del bienestar de las personas mayores. El déficit alcanza a 1 de cada 4 personas de este grupo etario (24,9%). Pero también es significativo que en la población que tiene entre 18 y 59 años el déficit alcance al 26,5%, es decir, también a 1 de cada 4 individuos de este otro grupo. Esto significa que ambas poblaciones, a uno y otro lado de los 60 años, presentan valores similares. La insatisfacción no aumenta ni decrece con la edad: se mantiene.
Las personas mayores que han tenido menos oportunidades educativas, que ocupan las posiciones más bajas en la escala social y que residen en villas o asentamientos precarios, son las que registran un menor nivel de satisfacción de sus necesidades.
El estudio refleja que el nivel más alto de satisfacción de necesidades se registra en la Ciudad de Buenos Aires, y el más bajo, en el Conurbano Bonaerense.
Así, el déficit de necesidades afecta al 35% de quienes tienen insuficiencia de ingresos, mientras que se reduce al 5% de quienes pueden ahorrar.