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Equinoterapia: rehabilitación y mejor calidad de vida para niños con discapacidad

Casi 50 niños con discapacidad utilizan la terapia física, psicológica y emocional que proporciona el uso de caballos en la rehabilitación y el mejoramiento de su calidad de vida, una práctica ancestral reconocida por la mayoría de las obras sociales..



"El caballo es mágico, es un animal que se impone y al mismo tiempo es dócil y se entrega cuando lo monta un niño. Mas allá de todo lo que aporta a nivel terapéutico, el contacto con un animal tan grande que responde a las órdenes, brinda autonomía a los chicos, estimula la parte sensorial, de contacto, en un entorno rodeado de naturaleza", resume a Télam, Celeste Álvarez, instructora de equinoterapia del centro ubicado en el conurbano bonaerense.

Ella interrumpe la entrevista cuando llega una pareja con un niño con parálisis cerebral que viene a su primera clase y se resiste a subir al caballo, por lo que Celeste se acerca a la rampa preparada para subirse al animal, monta con él que primero está rígido, pero que luego del primer susto por el estornudo del equino, concluye varias vueltas a la pista acariciando a la yegua.

"Respetamos los tiempos de cada chico. A veces, se quedan en la rampa y tardan algunas clases en subirse al caballo, otros lo hacen la primera vez. Cada uno es distinto", aclara la profesora de 35 años que trabaja en equinoterapia desde que era adolescente, que fue voluntaria en distintos espacios y que estudió profesorado en educación especial.

Valeria es una adolescente que convive con una discapacidad mental y que desde la pista, montada en 'Muñeca', saluda, ríe, abraza a la yegua, mientras dos asistentes acompañan su andar y le ofrecen distintos objetos para que juegue mientras monta.

"Estos chicos ya tienen otras terapias en consultorios, en lugares cerrados con kinesiólogas, terapistas ocupacionales, fonoaudiólogas, con mucha carga horaria. Acá vienen a divertirse. Puedo programar una clase con objetivos a cumplir pero tiene que ser jugando", detalla Álvarez.

En el Hípico San Isidro decidieron que los niños, niñas y adolescentes que hacen equinoterapia compartan la pista ecuestre de práctica con otras personas que hacen equitación convencional:
"La idea es integrar, vamos adaptando las clases", cuenta la instructora.