
En un clima de tensión y de advertencias cruzadas, el gobierno británico de Theresa May se anotó hoy una importante victoria cuando la Cámara de los Comunes aprobó el proyecto de ley que busca asimilar todas las leyes de la Unión Europea y convertirlas en normas nacionales, un paso clave antes de que el país abandone el bloque..
Como se esperaba, la alianza coyuntural del oficialismo conservador y los norirlandenses del Partido Unionista Democrático fue suficiente para aprobar, en general y por 318 votos a favor y 296 en contra, la llamada Ley de la Gran Derogación, lo que fue celebrado por May, informó el diario The Guardian.
Los diputados, en cambio, rechazaron, por una diferencia de votos similar, una enmienda presentada por la oposición laborista que pedía eliminar una segunda votación en detalle del proyecto de ley, una formulación que permitió que el oficialismo conservador se mantuviera unido hoy.
Los diputados retomaron el debate hoy bien temprano y desde el comienzo de la sesión la tensión y la polarización política marcaron el tono de la discusión.