
Peter Madsen, sospechoso de matar a la periodista sueca Kim Wall en su submarino y descuartizarla antes de tirarla al mar, pasó de ser un prestigioso inventor danés a convertirse en el protagonista de lo que se considera el mayor caso criminal en su país en décadas..
"Cohete" Madsen, como lo llamaban los medios locales, era un apasionado del espacio capaz de diseñar submarinos e impulsar un proyecto espacial pese a no tener estudios superiores ni fortuna, pero su imagen sufrió un deterioro irreparable hace dos semanas con la desaparición de Wall.
La periodista sueca había sido vista por última vez el 10 de agosto a bordo del UC3 Nautilus -un submarino creado por Madsen-, en el que iba a entrevistar al inventor, pero nunca volvió a puerto y su novio denunció su desaparición.
Madsen, de 46 años, reapareció doce horas después en la bahía de Køge, al sur de Copenhague, donde fue rescatado por navegantes luego de hundir su nave intencionalmente, según reveló la investigación; una vez en tierra, el inventor dijo haber desembarcado a Wall por la noche y se mostró abatido por lo ocurrido al submarino.